El Lujo de Tirar la Comida

El Lujo de Tirar la Comida
Cuando se comenta por las noticias la cantidad de personas que pasa hambre en nuestro país, me sube un escalofríoo al pensar en las toneladas de alimentos que se tiran al año, porque no se pueden vender después de su fecha recomendada de consumo, o tras su fecha de caducidad (aunque esté en buenas condiciones).
 
¿Quién no se ha comido un yogurt caducado?
 
Estas semanas estoy con ese tema, ya que en estos días se me están venciendo bastantes productos de los que se venden en Caroubé. Así que últimamente estoy pensando sobre lo injust que es tirar algo que tantas personas necesitan. Todo esto me ha recordado que hace un par de años estaba viendo un programa de televisión (Salvados), que trataba el tema de la comida en buen estado que se desperdiciaba al año en España, y me quedé helada: “Solo el 20% de los supermercados donan la comida que va a caducar a distintas ONG. El otro 80% prefiere tirar la comida aunque haya gente pasando hambre".
 
Escalofriantes datos: 
Europa desperdicia un tercio de los alimentos que produce.
Los países europeos que más comida tira son: Alemania (10,3), Holanda (9,4), Francia (9), Polonia (8,9), Italia (8,7) y España (7,7), toneladas al año.
 
Cada español tira 163 kilogramos de comida al año.
 
Los restaurantes españoles tiran 63.000 toneladas de comida.
Los supermercados tiran a la basura 50.000 toneladas de comida fresca al año porque no pueden donarla (la ley lo prohíbe).
Solo con los productos frescos que tiran los supermercados anualmente, se podría alimentar a unas 43.000 familias de cuatro miembros durante todo un año.
De las 7,7 toneladas de alimentos se tiran a la basura al año en España, el 41% procede de los hogares. La industria alimentaria desecha el 40%, los restaurantes el 14% y los supermercados el 5%.
El tamaño de los envases, la falta de planificación y la fecha de caducidad son los motivos del derroche.
 
Después de leer estos datos uno se queda con la impotencia de no poder hacer nada….¿o se puede hacer algo? Sí, por suerte hay gente con ganas de cambiar las cosas y aunque esté prohibido por ley recoger la comida fresca que los supermercados desechan, distintas asociaciones de barrio recogen los alimentos y los distribuyen entre las familias que más lo necesitan.
 
Parece ser que la Comisión Europea se ha planteado como objetivo para 2020 reducir a la mitad las actuales pérdidas y desperdicios de alimentos, esperemos que se lo tomen en serio.
 
Los grandes almacenes y comercios están algo más sujetos a seguir la ley, pero los pequeños comercios pueden hacer distintas cosas para no desechar tantos quilos de alimentos a la basura, se me ocurren estas:
- Al acercarse la fecha preferente de consumo, caducidad, o ponerse mustios, se pueden rebajar a mitad o a un tercio de su precio, aunque al producto ya se le esté perdiendo dinero, más vale perderle algo que todo.
 
- Regalarlos a los clientes. 
 
- Buscar un trueque con alguien a quien le beneficie quedarse gratis o por muy bajo precio esos alimentos que ya no se pueden vender. 
 
- Llevarlos a alguna ONG, Ayuntamiento o Asociación de Vecinos que gestione un Banco de Alimentos.
 
- Correr la voz para que las familias que tengan necesidad y vivan cerca de nuestro negocio, acudan a una hora concertada a buscar esos alimentos. 
 
No es bueno mantener el planteamiento de que es preferible desechar alimentos antes que regalarlos, tomando esa decisión, nuestro sentido de la economía va en camino opuesto al crecimiento sostenible. Lo de que “producir más para vender más” tiene que cambiar, porque ese tipo de economía sólo está dando beneficios a los de siempre: a las multinacionales y grandes empresas alimenticias.
 
Personas cogiendo alimentos que un supermercado acaba de tirar a la basura
 
Ver con otra mirada.
Regalando alimentos que van a caducar no vamos a perder clientes, es justo al contrario, los vamos a tener más fieles a nosotros, porque van a ver la parte humana que hay en nuestra forma de hacer empresa. Y eso les puede decantar hacia nosotros a la hora de decidir el motivo por el cual compra en nuestro establecimiento.
 
Nos tenemos que dar cuenta de que gran parte de la sociedad es selectiva y busca una parte humana y sostenible de llevar un negocio.
 
Regalar alimentos que se deben consumir pronto, o que están vencidos pero son aptos para el consumo, no es un acto de desprecio, humillación o bajeza social, al contrario, es un acto de ecologismo, sostenibilidad, responsabilidad hacia nuestro ecosistema y un detalle de solidaridad y aprecio hacia los demás.
 
Por mi manera de ser y estar en este mundo, no concibo que en Caroubé se desperdicie nada, ni se tira un solo alimento. Lo que tenemos muy acerca de la fecha de consumo, lo ponemos a mitad de precio o menos. Cuando ya han vencido y no los podemos vender ni de rebajas, pero siguen siendo aptos para consumo, nos los comemos y regalamos a familiares, clientes, amistades y conocidos. 
 
Así que no te sorprendas si alguna vez realizas una compra en Caroubé y te llega algún producto de regalo que tiene la fecha de consumo vencida, no te sientas mal, con desconfianza o te molestes, es un alimento apto para consumirlo (o así lo creemos nosotros por catar otros en su mismo estado), que al tenerlo vencido o cerca de su vencimiento, hemos preferido regalarlo en vez de tirarlo a la basura.
 
Es un lujo tirar la comida, no podemos seguir anclados con la idea de que los alimentos vencidos pero en buen estado, son un desperdicio. Tirar la comida es un lujo para muchas personas que pasan hambre. Y para el mantenimiento de nuestro Planeta, no es sostenible producir millones de toneladas de alimentos, para que un tercio de ellos acaben en el vertedero.
 
Alimentos que caducados que se descartan en los supermercados

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