Mujeres y Chocolate, la verdad es menos dulce

Mujeres y Chocolate, la verdad es menos dulce

El oro negro enmascara la explotación de la mujer

Hablando con unas amigas de las bondades y beneficios de la algarroba como alternativa al cacao, una de ellas me refirió la campaña “Tras la Marca” de Oxfam para mostrar al mundo las principales lagunas de las diez mayores empresas de alimentación y bebidas en cuanto a sus políticas de protección y apoyo a los derechos de las mujeres. En el estudio que realizó Oxfam existen indicios claros de que las mujeres que participan en las cadenas de suministro de estas empresas están recibiendo un trato injusto, y las empresas no se están enfrentando a estos problemas de forma adecuada.

Oxfam nos muestra lo importante que es comprar un chocolate de comercio justo, los consumidores también aportamos nuestro granito de arena a los grandes cambios. He resumido lo más relevante del artículo, que es largo pero muy interesante, para leer el artículo completo está el enlace más abajo.

Cuando comemos chocolate no somos conscientes de todo lo que hay detrás, la mayor parte de los pequeños productores y trabajadores del cacao viven por debajo del umbral de la pobreza, sobre todo los que viven en África Occidental, donde se cultiva el 70% de todo el cacao que se produce en el mundo. Tampoco sabemos que las grandes empresas que tienen el control del cacao mundial (Mars, Mondelez International y Nestlé, controlan más del 40% del mercado mundial del chocolate), y no hacen nada (o hacen poco) por combatir la explotación laboral, el abandono, la desigualdad y trato injusto que reciben las mujeres en la cadena de suministro de cacao de los cuatro países que más lo producen. Estas empresas adquieren casi un tercio de todo el cacao que se cultiva en el mundo y obtienen más de 45.000 millones de dólares anuales por la venta de productos derivados del chocolate.

Las mujeres suelen ser el principal objetivo de las campañas publicitarias de estas empresas, la mayoría de los anuncios van con un mensaje que relaciona a la mujer y el chocolate con el placer y la sensualidad, cuando estas empresas saben que la realidad es muy distinta. Las mujeres que trabajan en las plantaciones y plantas de procesamiento de cacao sufren una desigualdad y discriminación considerables. Y mientras las mujeres ocupan, cada vez más, puestos de poder en las sedes de las empresas de alimentación y bebidas, a las mujeres que forman parte de las cadenas de suministro de estas empresas en los países en desarrollo se les siguen negando unas mejoras similares en relación a su salud, su situación y sus oportunidades.


Mujeres objeto de publicidad sexual con el chocolatefotografía de BellezaPura.com


Alrededor de 40-50 millones de personas en todo el mundo dependen del cacao para ganarse la vida y millones de mujeres productoras y trabajadoras de cacao se enfrentan a una desigualdad y discriminación endémicas:

• Es habitual que las mujeres que trabajan en las plantaciones de cacao reciban un salario inferior al de sus compañeros hombres, si es que reciben alguno.

• Las mujeres productoras de cacao no suelen ser las propietarias de la tierra que trabajan, aunque cultiven la misma parcela durante toda su vida.

• Muchas mujeres que trabajan en plantaciones de cacao y sufren acoso y discriminación en el trabajo no tienen ninguna manera de quejarse o de combatirlo.

• Las productoras de cacao no tienen las mismas oportunidades que los hombres de acceder a formación agrícola y financiera.  

• Debido a la falta de capital y tierra, las mujeres apenas consiguen obtener crédito o préstamos, independientemente de lo mucho que trabajen. Esto limita gravemente su capacidad para comprar fertilizantes, mejores semillas o sistemas de irrigación que podrían contribuir a aumentar su rendimiento.

Las agricultoras y trabajadoras no se enfrentan a estos problemas sólo en el sector del cacao, (FAO) calcula que las pequeñas agricultoras en África poseen sólo el 1% del terreno agrícola, únicamente reciben el 7% de los servicios de extensión y se les ofrece menos del 10% del crédito agrícola.

Las mujeres constituyen el 60% de la mano de obra agrícola y cultivan todo tipo de productos, desde maíz y tomates a vainilla y té, sin embargo, ocupan en un porcentaje desproporcionado, los puestos de trabajo peor remunerados y apenas están representadas en los trabajos con salarios más altos.

Según las estimaciones de la FAO, si se diese a las mujeres el mismo acceso a los recursos agrícolas del que disponen los hombres, el número de personas que pasan hambre podría reducirse en 150 millones.

Puede que superar esta discriminación sea lo más importante para cultivar un crecimiento equitativo y sostenible, como señala “The Economist”, la incorporación durante la pasada década de más mujeres al mercado laboral en los países desarrollados ha hecho más por el crecimiento mundial que el ascenso económico de China.

Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la producción de cacao; plantan y cuidan los árboles jóvenes, rompen las cáscaras que ya se han recolectado, se ocupan de la fermentación y el secado del cacao que posteriormente se vende a las empresas comercializadoras.

Por ejemplo en Costa de Marfil, uno de los mayores productores de cacao del mundo, las mujeres constituyen al menos el 25% de los 720.000 pequeños agricultores que se dedican a cultivar cacao. Las mujeres también están presentes en las plantaciones de cacao como trabajadoras, y por ejemplo en Nigeria, realizan aproximadamente entre el 60% y el 80% del trabajo agrícola.

Mejorar las condiciones de trabajo y los salarios a lo largo de la cadena de suministro del cacao podría beneficiar a millones de mujeres en todo el mundo, y también a sus familias. Sin embargo, las empresas no están haciendo lo suficiente para contribuir a solucionar estos problemas, a pesar de que pequeños cambios podrían hacer mucho; por ejemplo, garantizar a las mujeres un precio justo por el cacao no supondría un coste importante para las empresas, y en cambio sí podría incidir enormemente en la pobreza y el hambre en todo el mundo.

Las empresas, que obtienen considerables beneficios gracias al duro trabajo de los productores de cacao, tienen la responsabilidad de proteger y fortalecer los derechos de los hombres y mujeres que forman parte de sus cadenas de suministro.

La demanda mundial de chocolate va en aumento, y sin embargo el suministro de cacao, que llegó a parecer inagotable, está disminuyendo debido al cambio climático y el envejecimiento de la mano de obra, lo cual ha llevado a las empresas a preocuparse por el futuro de sus cadenas de suministro.

Ha llegado el momento de que este sector cambie. Si invierten en las productoras y trabajadoras de cacao, y protegen sus derechos, las empresas no sólo estarán garantizando su propio suministro y su buena imagen, sino que estarán contribuyendo a que millones de mujeres puedan salir de la pobreza.

Las empresas de alimentación y bebidas suelen “vender” sus cadenas de suministro como una fuente de oportunidades e ingresos para los países pobres. No obstante, la mayoría de estas empresas apenas están tomando medidas para subsanar las desigualdades a las que se enfrentan las mujeres en la cadena de suministro.

“Tras la Marca”, que forma parte de la campaña CRECE de Oxfam, ha investigado y calificado a las diez mayores empresas de alimentación y bebidas del mundo (entre las que se encuentran Mars, Mondelez y Nestlé) en base al impacto social de las políticas que rigen sus cadenas de suministro. El resultado muestra un desinterés generalizado por los problemas que enfrentan las mujeres en este sector.

Ninguna de las empresas recopila y publica datos o cualquier otra información relativa al número de mujeres que forman parte de sus cadenas de suministro o a los problemas a los que éstas se enfrentan.

• Cinco de las mayores empresas de alimentación y bebidas ni siquiera mencionan en sus informes de sostenibilidad o de responsabilidad social corporativa a las mujeres, ni los retos específicos a los que éstas deben hacer frente.

• Sólo la mitad de las empresas tiene en marcha algún proyecto que demuestre su voluntad de trabajar, directa o indirectamente, con productoras y trabajadoras para así promover la igualdad económica y el aumento de los ingresos.

• Ninguna de las diez mayores empresas de alimentación y bebidas se ha comprometido a eliminar la discriminación de las mujeres en su cadena de suministro.

• Las políticas de género de Nestlé, Mondelez, y Mars no llegan al aprobado, con calificaciones de sólo un 4, un 2 y un 1 sobre 10, respectivamente.

• Nestlé, Mondelez y Mars no han suscrito los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres de Naciones Unidas.

En los últimos años Mars, Mondelez y Nestlé han intentado mejorar la sostenibilidad del sector del cacao a través de certificaciones de comercio justo e iniciativas que implican a diferentes actores del sector, así como a través de la inversión en algunos programas empresariales para aumentar el rendimiento de los pequeños productores de cacao, reducir los casos de trabajo infantil y poner en marcha proyectos serios para beneficiar a los productores de cacao, Oxfam celebra los esfuerzos de esas empresas.

Sin embrago, ninguno de estos proyectos ha abordado de forma directa los problemas de las mujeres que forman parte de las cadenas de suministro de las empresas.  Estos programas se han centrado en los desafíos relacionados con la productividad, para lo cual han llevado a cabo iniciativas de formación para los agricultores, en su mayoría hombres.

Mujer recogiendo cacao


En vista de estos hechos, Oxfam pide a Mars, Mondelez y Nestlé que lideren un cambio en favor de la igualdad de las mujeres en el sector del cacao y a lo largo de toda la cadena de suministro. Las empresas deben adoptar tres medidas importantes para erradicar la desigualdad de género en sus cadenas de suministro. Señalamos trece acciones específicas para poner en práctica las medidas propuestas:

Uno: Saber y dar a conocer la situación de las mujeres en sus cadenas de suministro:

• Llevar a cabo evaluaciones externas que valoren la situación de las pequeñas agricultoras en los países de los que se abastece la empresa. Las entrevistas se centrarán especialmente en trabajadoras agrícolas y agricultoras que trabajan explotaciones familiares; debe garantizarse que las entrevistas son confidenciales y se llevan a cabo en lugares apartados de las plantaciones o instalaciones de la empresa.

• Hacer públicos los datos y evaluaciones relevantes desagregadas por género; trabajar con los actores locales, especialmente los grupos de mujeres.

• Establecer una hoja de ruta para llevar a cabo evaluaciones de la cadena de suministro de cacao de la empresa al menos cada cinco años. Compartir los datos y evaluaciones relevantes desagregadas por género. Trabajar con grupos locales de mujeres para mejorar las prácticas de la empresa.

Dos: Comprometerse a adoptar, de forma transparente, un “plan de acción” especialmente orientado a incrementar las oportunidades para las mujeres y acabar con la desigualdad de los salarios y de las condiciones de trabajo de las mujeres e lo largo de la cadena de suministro:

• Exigir a sus proveedores que paguen a los pequeños agricultores un precio justo, y a los trabajadores agrícolas un salario digno con el que puedan cubrir sus necesidades básicas.

• Crear servicios de extensión agrícola y programas de formación dirigidos a agricultoras y trabajadoras agrícolas, en los que se trabaje el fortalecimiento de las mujeres y la no discriminación. Asimismo, formar a las agricultoras sobre cómo aumentar la producción, invertir en sus tierras y resistir frente a las crisis de precios y los desastres naturales. Fijar como objetivo la contratación de un número suficiente de mujeres que provean de servicios de extensión, y pedir a sus proveedores que hagan lo mismo.

• Promover activamente la participación y el liderazgo de las mujeres dentro de las cooperativas que abastecen a las empresas.

• Recompensar a las cooperativas que mejoren las condiciones de los contratos, de modo que todos los agricultores, hombres y mujeres, tengan contratos en igualdad de condiciones.

• Garantizar que las mujeres forman parte de los equipos de auditoría externa, así como de los equipos que forman y aconsejan a las agricultoras.

Tres: Trabajar con otros actores relevantes, tanto públicos como privados, y tratar de influir en ellos para que aborden la desigualdad de género:

• Suscribir de forma inmediata los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres de Naciones Unidas, y exhortar a todos sus proveedores directos a que hagan lo mismo.

• Abogar por que en los países donde la empresa opera o se abastece promulguen leyes que promuevan la igualdad de género en el sector agrícola, incluyendo políticas de reforma agraria y legislación que promueva el acceso igualitario a formación y otros servicios (crédito, insumos, publicidad).

• Trabajar con programas de certificación (RA, FLO, Fairtrade USA, Utz) para así incorporar normas y formación que sirvan para acabar con la desigualdad de género y promover la autonomía de las mujeres.

• Trabajar con iniciativas sectoriales como la Fundación Mundial del Caco (WCF, por sus siglas en inglés), la Iniciativa Internacional del Cacao (ICI, por sus siglas en inglés) y la Organización Internacional del Cacao (ICCO, por sus siglas en inglés) en el desarrollo de programas conjuntos que aborden la desigualdad de género en el sector del cacao.

• Trabajar con las grandes empresas de producción y transformación de cacao, como

ADM, Cargill, Barry Callebaut, y las comercializadoras como Olam y Armajaro, entre otras, para que aborden la desigualdad de género en sus políticas y prácticas de abastecimiento.

En este momento, Oxfam pide a tres de las empresas que más cacao compran en el mundo que asuman la responsabilidad de sus actividades en sus cadenas de suministro, y que mejoren las condiciones de todas las mujeres que hacen que sus productos sean una realidad.

Lee el Artículo Completo de Oxfam, fuente www.oxfam.org.

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