Cómo hacer harina de algarroba en casa

Si recogemos las algarrobas del suelo, nos aseguraremos que están en su punto máximo de maduración. Para elaborar harina de algarroba en casa, haremos este proceso: 
  • Estiraremos al sol las algarrobas, si el lugar es techado para resguardar la humedad de la noche mejor, de lo contrario deberemos entrarla en un lugar interior, ese proceso puede estar entre 4 o 7 días.
  • Lavarlas bien para quitar restos de tierra o posibles parásitos.
  • Secarlas bien.
  • Sacarles la punta de cada lado y fijarnos si hay gusanos, o si hay rastros de que los había (si las algarrobas tienen gusanos, suelen estar por las puntas).
  • Trocearlas en varios trozos (aunque si las hacemos al horno, bien colocadas se pueden poner enteras). 
  • Ponerlas en una cazuela, sartén o en el horno y dorar, hay que tener cuidado en el punto de tostado, aquí entra en juego el tipo de sartén, fuego de cocción, temperatura del horno, el tiempo, etc., el punto exacto se consigue por ensayo y error. Según el grado de tostado que le demos, será más o menos dulce y se molerá más o menos bien, recomendamos no tostarla demasiado, dejarlas con un tostado ligero bastará. 
  • Dejarlas enfriar.
  • Molerlas con una picadora, thermomix, etc., el proceso puede ser largo dependiendo de la máquina en que lo hagamos.
  • Tamizado: con un colador fino iremos tamizando la harina para quedarnos sólo con la más fina, los restos que se quedan en el colador, podemos volver a molerlos.
  • Conservación: recomendamos conservarla en bolsas de papel aptas para alimentos, porque se ventila y no se apelmaza, pero cualquier envase de cristal o de plástico apto para alimentos estará bien.
 
Ya tenemos nuestra harina de algarroba echa en casa, lista para elaborar deliciosas recetas, la harina de algarroba conserva sus propiedades nutricionales durante un año y no se echa a perder hasta pasados el año y medio.

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